Francia 2007: Sorprendimos al mundo

16 septiembre, 2015

Por Dot Baires Shopping

En el sexto Mundial, el seleccionado argentino jugó el partido inaugural con el anfitrión, que llegaba de ser campeón en el Seis Naciones. Un equipo dirigido por Marcelo Loffreda que se codeó con los mejores y dejó listas las bases para seguir creciendo.

 

El 7 de septiembre se abría una nueva Rugby World Cup, a jugarse por primera vez en Francia. Les Bleus, el seleccionado anfitrión, venía de ser el mejor de Europa y el sueño de su primer título estaba latente. El debut, en Saint Denis (París), les mostraba a la Argentina, que una sola vez había superado la fase de grupos (1999) y venía de realizar una floja participación en el 2003.

 

Por eso, puede ser que la intercepción de Horacio Agulla en mitad de cancha los sorprendiera. Y cuando se la pasó a Manuel Contepomi les hiciera agarrarse los pelos. Ni que hablar cuando el Mellizo cedió la guinda para que Ignacio Corleto iniciara una hermosa carrera que terminaría en try, el único del 17-12 con el que Argentina venciera a Francia en el debut frente a 80 mil personas.

 

“Esto recién empieza”, les gritó Agustín Pichot a cada uno de sus compañeros en la ronda final de aquel partido. Era heroico, era una hazaña pero el capitán les remarcaba que estaban en una Copa del Mundo y no se había ganado nada.

 

El seleccionado nacional venció a Georgia y Namibia en los siguientes duelos. El cierre era con Irlanda, un clásico por los enfrentamientos en las anteriores ediciones. Fue victoria argentina con un brillante Juan Martín Hernández (tres drops) que aquel día recibió el grito de “Maradó, Maradó”.

 

Primero en su grupo, al seleccionado dirigido por Loffreda le tocó Escocia en cuartos de final. Hubo que batallar más de la cuenta, pero finalmente se ganó 19-13 y un nuevo hito en la historia argentina: estábamos entre los cuatro mejores del mundo.

 

Tocaba Sudáfrica, un equipo con un estilo similar al argentino, basándose en su fuerte defensa. El equipo argentino tuvo fuertes desatenciones que lo llevaron a caer por 37-13 ante un indomable Bryan Habana, autor de dos tries. Ese seleccionado sudafricano, terminaría levantando el trofeo seis días después.

 

Pero a Argentina le quedaba un partido más. El del tercer puesto, ante el mismo rival que en el debut: Francia. Nuevamente en parís, aunque ésta vez en el Parque de los Príncipes. Los galos querían revancha tras la derrota en el debut.

 

“En estos ochenta minutos que no nos quede nada. Y disfrutémoslo”, arengó Pichot en el vestuario antes del partido. Argentina salió con todo, goleó 34-10 a Francia y cerró con un Bronce la mejor actuación en mundiales.

 

Tras ese Mundial, nuestro país pidió a los entes internacionales ser incluido en torneos anuales que disputaban los seleccionados más poderosos. Lo logró. Pero ésa, es otra historia.

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