El día que el rugby unió dos naciones

5 septiembre, 2015

Por Dot Baires Shopping

El 24 de junio de 1995, Sudáfrica venció 12-9 a Nueva Zelanda en la final de la tercera Copa del Mundo pero algo más habían logrado los Springboks: negros y blancos se unieron por una causa.

 

Probablemente sea la imagen más fuerte del deporte como transformador social. Nelson Mandela entregándole la copa Webb Ellis a François Pienaar recorrió el mundo. Libros y películas se han escrito de aquel momento.

 

Sudáfrica había salido del Apartheid en términos legales pero no en las costumbres. Seguía siendo un país con un profundo desprecio entre hermanos a los que simplemente los separaba su color de piel. El rugby era el deporte de los blancos y los negros querían que los Springboks perdieran. En la década del 80, los argentinos  fueron héroes cuando derrotaron al seleccionado sudafricano.

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En ese duro contexto, Sudáfrica organizó el 3º Mundial de rugby con una curiosidad: a causa del bloqueo que le había propiciado el mundo, no había podido participar en las anteriores ediciones.

 

Uno por uno, los Springboks fueron batiendo a sus rivales. Pero en la final había un equipo que parecía invencible: la Nueva Zelanda del imponente Jonah Lomu.

 

“No creía que Sudáfrica pudiera ganar”, contó hace algunos meses Ed Morrison, el árbitro de aquella final. Los All Blacks, campeones del primer Mundial, eran claros favoritos a quedarse con el trofeo.

 

Fue un partido cerrado, donde la férrea defensa sudafricana pudo anular a Lomu y el poderío de ataque que venía demostrando Nueva Zelanda. El partido terminó 9-9 en los ochenta minutos reglamentarios y hubo que ir a tiempo extra.

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“Pero Sudáfrica no temía a los All Blacks. Creo que Mandela tenía algo que ver, que ellos sentían que era su derecho ganar en su casa con el probablemente mayor líder político de mi generación”, agregó Morrison sobre aquella final.

 

En el primer tiempo extra marcaron un penal cada uno y quedaron empatados en 12. En el segundo tiempo extra, un extraordinario drop puso la última diferencia para los locales.


“El resultado fue algo más grande que un partido de rugby porque le dio al pueblo algo que aspiraba: estar unido como nación”, cerró el árbitro.

 

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